sábado, 14 de julio de 2007

Modos de ejercitar la escritura

Para “aprender” a escribir hay que “ir escribiendo”. Puede ser, como decía Borges, que “por una línea razonable o una justa noticia habrá millones de insensatas cacofonías, de fárragos verbales y de incoherencias”. De todas formas, siempre es posible sugerir algunos ejercicios para ir andando el camino de la escritura. Aquí va uno que me resulta especialmente atractivo.

Je me souviens (Me acuerdo)

Georges Perec, en su libro editado en 1978 bajo el título de “Je me souviens”, presenta 480 anotaciones de hasta 10 líneas que comienzan con “Me acuerdo…” y le siguen frases como “…de que mi padre me contaba cómo había visto a John Wayne en el rodaje de una película en el parque de El Retiro”.
Al final del libro, Perec dejó varias páginas en blanco para que los lectores-escritores hicieran sus propias anotaciones. La propuesta de EyR es consentir al autor francés y escribir nuestros propios recuerdos.

No olvidar:
Cada anotación debe tener un máximo de diez líneas y deben ser recuerdos personales.

Qué aporta este ejercicio:
Ayuda a simplificar la expresión de las ideas, ejercitar la memoria, ampliar el caudal de palabras que usamos para escribir y tomarse el tiempo necesario para escribir.
Genera menos vergüenza que llevar un diario íntimo. Además, es muy gratificante para aquéllos que suelen “bloquearse” ante una página en blanco porque no saben por dónde empezar…
Empecemos, entonces, por el primer recuerdo que se nos presente.
Por ejemplo: me acuerdo de la primera vez que leí a Perec; me pareció tentador.

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